En 2009, en los pasillos del hotel Meliá, se podía oír un nombre, el de Nicolas Winding Refn, que con dos películas en liza presentaba su candidatura a director de culto, a dinamizador del cine de género contemporáneo. Llegó el 2011 y Winding Refn demostró que tanta promesa no era en vano. Con un Ryan Gosling erigido en héroe parco en palabras y en gestos, Drive mira por el retrovisor hacia el cine de finales de los setenta, de coches, persecuciones, acción y emoción. Con una marcada estética retro, Drive homenajea al pasado, al Driver de Walter Hill; mientras, Winding Refn apuntala el cine del futuro. (Sitges 2011)
Bufff, muy inocente… solo y exclusivamente para niños.

De los creadores de Ice Age (Blue Sky Studios). Muy buena técnicamente y con un espectacular colorido pero demasiado previsible y con una historia bastante floja.

Otra buena película de “mafia”, bien ambientada e interpretada, muy correcta.

Gran animación, personajes y historia. Walt Disney vuelve a dar en el clavo.

Entretenido slasher, mucho mejor que la 2da y 3era parte, ideal para los fans de la saga.

Un grupo de cinco alpinistas se encuentra escalando las montañas de Escocia cuando, accidentalmente, dan con una niña que ha sido enterrada viva. Tras rescatarla, se dirigen al pueblo más cercano en busca de ayuda, pero los captores de la chica los están vigilando de cerca… Para formarse una idea de lo en serio que Julian Gilbey se tomó la película, basta decir que pasó tiempo entrenando en las alturas para conocer de primera mano el reto al que se exponían sus personajes y diseñar una puesta en escena que capturase el vértigo de las localizaciones. Un thriller potentísimo que deja noqueado al espectador. (Sitges 2011)
Izumi es la esposa de un exitoso escritor. Su día a día pasa por una anodina rutina y por una relación sin pasión. Un día, Izumi comienza a trabajar en un supermercado vendiendo salchichas; otro, termina involucrándose en una película pornográfica; y finalmente, comienza a ejercer de prostituta. Mientras ella se sumerge en una espiral de sexualidad irrefrenable, un cadáver aparece en el barrio de los hoteles del amor. Sion Sono, el más radical de los cineastas nipones contemporáneos, vuelve con esta cinta de sexo desatado e intriga. Un carrusel de colores y calores; un viaje sin frenos y a toda velocidad. (Sitges 2011)